Es verdad que al pensar en alguien que recordamos, a veces pensamos en aquellos que amamos, pero el significado de recordar/acordarse es más amplio en nuestro idioma. Para los egipcios, griegos y posteriormente los romanos, influenciados por la cultura helénica, el corazón era considerado el punto focal de las emociones, el intelecto y el alma. En griego, kardia es corazón, mientras que en latín, su equivalente es cor(dis). De «cor», provienen «cor«/»còr» en catalán y occitano, «cuore» en italiano, «coeur» en francés, «corazu» en asturiano y «coraçon» en castellano antiguo y gallegoportugués, hoy «corazón» en español y «coração» en portugués, derivados del aumentativo de «cor». Quizá por eso hoy día preferimos decir «gran corazón» y no «corazonazo» en la forma aumentativa. En rumano, se dice «inima«, del latín «anima» (‘an[i]ma>’anma>»alma»). Por lo tanto, recordar implica revivir un pensamiento, memoria, experiencia o emoción, pasando nuevamente por el corazón.

Los griegos consideraban al corazón como el centro de la personalidad y la voluntad, así como el centro de la sabiduría. Esto se refleja en expresiones como «concordar» o «estar en desacuerdo» con alguien, donde la alineación de pensamientos se relaciona con el corazón. Adicionalmente, algunas personas, especialmente en áreas rurales de habla española, todavía usan «acordar» o «recordar» como sinónimo de «despertar«, probablemente por asociación al retorno del alma al cuerpo.

En varios idiomas influenciados por el latín y el griego, como las lenguas romances y el inglés, perviven locuciones que emplean la palabra «corazón» para denotar mentememoriavalorvoluntad espíritu. Por ejemplo:

En inglés se usa «to learn/know by heart» y en francés «par coeur» para indicar una memorización, perfecta, sin olvidar que «to record» en el idioma sajón quiere decir «registrar» algo por escrito (especialmente de manera oficial) o por video. La palabra fue tomada del francés antiguo y, posteriormente, del inglés, pasó a muchos idiomas con el sentido de «aquello sin precedente por su importancia o intensidad» – el récord, le record, o recorde. Tanto en francés como en español, «avoir le coeur pur» o «ser de corazón puro» habla sobre los pensamientos e intenciones buenos de alguien. Por otra parte, en portugués, existen las expresiones «decorar» y «saber de cor«, equivalentes al español de «memorizar» o «saber de coro«, frase gemela en español, pero para nada frecuente. Adicionalmente, en inglés, «change of heart» se usa como sinónimo de «change one’s mind» o «cambiar de parecer«. Y expresiones como «follow your heart» y «not to have the heart» se refieren a obedecer su «llamado» y a la falta de valor, mientras que «young at heart» expresa una actitud juvenil en espíritu.

Para concluir, y aunque no está directamente relacionado con las ciencias del lenguaje, la tradición de colocar el anillo de compromiso y matrimonio en el cuarto dedo de la mano se relaciona con la antigua creencia romana en una vena que supuestamente conectaba ese dedo con el corazón, llamada «vena amoris» o «vena del amor«. Aunque científicamente incorrecta, esta tradición perdura en la actualidad.

#linguisticrantoftheday

Fuentes consultadas

May 13, 2013


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