Hace muchos años, mientras ayudaba a mi hermana menor con sus tareas de lectura en primer año de primaria en Estados Unidos, me encontré con algo que nunca había tenido que pensar conscientemente como hablante de español: aprender a leer en inglés es un proceso muy distinto a aprender a leer en español.

Las tareas que le dejaban en la escuela se basaban en lo que hoy identificaríamos como phonics: relacionar sonidos y escritura para averiguar cómo se pronuncian las palabras.

Curiosamente, aquellas actividades me recordaron mi propia experiencia aprendiendo a leer en español en México, así que las aproveché para enseñarle a leer en español de una vez. Después de todo, no quería que se volviera una no sabo kid (jejeje). Fue entonces que descubrí que ambos idiomas comparten el mismo principio básico, pero no el mismo nivel de complejidad.

¿Por qué ocurre esto? La respuesta está, en gran medida, en algo que los docentes de inglés en EE.UU. conocen bien: phonics.

¿Qué es exactamente?

En términos sencillos, phonics es la enseñanza sistemática de la relación entre los sonidos del idioma y la forma en que esos sonidos se representan en la escritura.

En otras palabras, ayuda a responder una pregunta muy simple:

Si veo una palabra escrita por primera vez, ¿cómo puedo averiguar cómo se pronuncia?

Aunque solemos asociar phonics con el inglés, la idea de relacionar sonidos y escritura está presente en cualquier sistema de escritura alfabético. Cuando enseñamos a leer mediante combinaciones como ma, me, mi, mo, mu, también estamos enseñando relaciones entre sonidos y escritura.

La diferencia es que, en general, esas relaciones son mucho más consistentes en español que en inglés. Dicho de otro modo, el español tiene una ortografía relativamente más transparente, mientras que la del inglés es considerablemente menos predecible.

En otras palabras, en español solemos aprender que las letras nos dicen cómo pronunciar las palabras. En inglés, además, muchas veces tenemos que aprender cuándo no hacerlo.

Sonidos y letras no son exactamente lo mismo

Uno de los principios fundamentales de phonics es que las letras (grafemas) y los sonidos (fonemas) son cosas diferentes. Tomemos la palabra ship como ejemplo:

Tiene cuatro letras, pero solo tres sonidos: /ʃ/ + /ɪ/ + /p/, ya que las letras s y h funcionan juntas como una sola unidad.

Lo mismo sucede con otros patrones frecuentes:

EscrituraSonido
sh (ship)/ʃ/
ch (chair)/tʃ/
th (think)/θ/
ph (phone)/f/

A medida que los estudiantes reconocen estos patrones, comienzan a leer con mayor autonomía y dejan de depender exclusivamente de la memorización.

El verdadero desafío: las vocales

Cuando los hispanohablantes pensamos en las dificultades del inglés, solemos imaginar sonidos como z, th o sh. Sin embargo, desde la perspectiva de la lectura, las consonantes suelen ser relativamente estables.

Las vocales son otra historia. Comparemos:

  • cat
  • cake
  • father
  • many

Aunque todas contienen la letra a, no la pronunciamos de la misma manera en cada caso.

En español, una vocal suele mantener una pronunciación bastante consistente. En inglés, la pronunciación depende mucho más del contexto. Por eso gran parte de phonics gira alrededor de patrones vocálicos.

Una misma vocal puede representar sonidos distintos

Uno de los conceptos más conocidos dentro de phonics es la distinción entre short vowels y long vowels.

Los nombres podrían sugerir que una vocal larga es simplemente una vocal pronunciada durante más tiempo. Sin embargo, en la mayoría de los casos la diferencia principal no es la duración, sino la calidad del sonido.

Observa estos ejemplos:

Short vowelLong vowel
bitbite
hathate
hophope
tubtube
cutcute

Comparemos:

  • bit → /bɪt/
  • bite → /bt/
  • hop → /hɑp/
  • hope → /hp/

En palabras como bite o hope, la vocal no es simplemente más larga; cambia de sonido y, en muchos casos, se convierte en un diptongo.

Este cambio suele estar relacionado con la llamada magic e (silent e): una e final que normalmente no se pronuncia, pero que modifica la vocal anterior. Algo parecido ocurre en palabras como rain, boat, team o meat, donde dos vocales aparecen juntas, pero no se pronuncian como dos vocales independientes.

Para un hablante de español, esto puede resultar sorprendente. En inglés, las letras no siempre funcionan de manera independiente: a veces una letra no se pronuncia, pero modifica a otra; otras veces, dos letras juntas representan un solo patrón vocálico.

Cuando los sonidos se unen

Otra habilidad importante en phonics es el blending, un tecnicismo que significa combinar sonidos individuales para formar una palabra. Por ejemplo, /c/ + /a/ + /t/ → cat o uno de los ejemplos que ya vimos antes /r/ + /a/ + /i/ + /n/ → rain = /reɪn/.

Gracias a esta habilidad, los estudiantes pueden leer palabras que nunca han visto antes sin necesidad de memorizarlas previamente.

Ese es, en el fondo, uno de los objetivos más importantes de phonics: desarrollar herramientas para leer palabras nuevas, no simplemente memorizar las ya conocidas.

¿Por qué la ortografía del inglés es tan compleja?

Parte de la complejidad del inglés tiene raíces históricas. Palabras como knight, through o daughter conservan rastros de pronunciaciones antiguas que ya no coinciden plenamente con la escritura.

Por eso phonics resulta tan útil para quienes aprenden a leer en inglés; ayuda a identificar patrones en un sistema donde conocer el alfabeto no siempre es suficiente.

También existen palabras frecuentes como the, said o one que suelen enseñarse mediante reconocimiento visual (sight words), ya que no siguen los patrones que los estudiantes han aprendido hasta ese momento. Sin embargo, la lectura no puede depender únicamente de la memoria. El objetivo de phonics es desarrollar herramientas para descifrar palabras nuevas, no solo reconocer las conocidas.

Comprender estos principios ayuda a explicar por qué aprender a leer en inglés puede ser un proceso tan diferente de aprender a leer en español.

Mucho más que sonidos y letras

Años después de ayudar a mi hermana a aprender a leer en español, participé como voluntario en ProLiteracy, una organización dedicada a la alfabetización de personas adultas. Allí trabajé con una estudiante originaria de Ghana que hablaba varias lenguas y estaba desarrollando sus habilidades de lectura en inglés tras haber llegado a Estados Unidos pocos meses antes.

Aunque mi hermana y esta estudiante provenían de contextos muy distintos, ambas estaban enfrentándose al mismo desafío: descubrir cómo funciona un sistema de escritura y encontrar patrones donde las letras no siempre se comportan como esperamos.

Tiempo después recibí un correo suyo. Me alegró mucho leerlo porque me recordó que detrás de conceptos como la magic e, blending o long vowels hay algo mucho más importante: la posibilidad de aprender a leer con más confianza, acceder al conocimiento, ganar autonomía y ampliar oportunidades educativas, laborales y de participación en la sociedad.

Deja un comentario

Descubre más desde El choro lingüístico 💬 César Maldonado

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo