Analizamos publicaciones virales sobre el idioma desde la lingüística, no desde los mitos.

Si pasas suficiente tiempo en grupos de ortografía, tarde o temprano te encontrarás con publicaciones como esta, que aseguran que presidenta es una palabra incorrecta porque presidente proviene de un participio latino. Para demostrarlo, el mensaje recurre a ejemplos como cantante, estudiante, paciente y hasta capilla ardiente, todos con la misma terminación independientemente del género.

La explicación parece tener lógica: si decimos la estudiante y la paciente, ¿por qué habríamos de decir la presidenta? Sin embargo, el argumento mezcla la historia de las palabras con las reglas del español actual y trata como equivalentes formas que no necesariamente se comportan de la misma manera.

¿Qué tienen que ver los participios con todo esto?

El meme comienza hablando de los llamados «participios activos», una categoría que existía en latín. Por ejemplo, praesĭdens, -entis era el participio de presente del verbo praesidēre, que significa ‘presidir’, y es precisamente de ahí de donde procede nuestra palabra presidente.

Hasta aquí, el dato etimológico es correcto. Lo que el mensaje no explica es que el español moderno ya no conserva esos participios como una categoría verbal productiva. Muchas palabras procedentes de ellos sobrevivieron como adjetivos o sustantivos, pero dejaron de funcionar como participios verbales.

Además, el español desarrolló nuevas palabras con el sufijo -nte, como estudiante, formada a partir de estudiar. Esto significa que no todas las palabras con esa terminación son simplemente participios latinos que se han conservado intactos.

La distinción importa porque una cosa es conocer el origen de una palabra y otra determinar cómo funciona siglos después. Que presidente proceda de un participio latino no significa que deba conservar todas las características gramaticales de aquella forma.

¿Por qué decimos estudiante, pero también presidenta?

El meme utiliza palabras como estudiante, paciente y adolescente para demostrar que los términos terminados en -nte no deberían cambiar según el género. Sin embargo, el español nunca ha aplicado esa supuesta regla de manera uniforme.

Muchos sustantivos conservan una sola forma para ambos géneros:

  • el estudiante / la estudiante
  • el cantante / la cantante
  • el dirigente / la dirigente

Otros desarrollaron un femenino específico:

  • cliente → clienta
  • dependiente → dependienta
  • sirviente → sirvienta
  • intendente → intendenta
  • presidente → presidenta

Si la terminación latina impidiera formar femeninos en -a, también tendríamos que considerar incorrectas palabras como clienta, dependienta o sirvienta, que forman parte del español desde hace mucho tiempo.

Esto tampoco significa que podamos añadir una -a a cualquier palabra terminada en -nte. Aunque decimos presidenta, seguimos diciendo normalmente la estudiante y la cantante. Cada palabra tiene su propia historia y sus propios patrones de uso.

El mensaje también recurre al ejemplo de capilla ardiente, pero aquí aparece otra diferencia importante. Ardiente es un adjetivo que mantiene la misma forma independientemente del género del sustantivo al que acompaña: un fuego ardiente, una llama ardiente. Estudiante y paciente, en cambio, pueden funcionar como sustantivos comunes en cuanto al género, mientras que presidente cuenta también con una forma femenina específica.

Que estas palabras compartan una terminación no significa que todas pertenezcan a la misma categoría gramatical ni que deban seguir exactamente las mismas reglas.

Presidenta no es una palabra nueva

Otro aspecto que suele pasar desapercibido en estas discusiones es la antigüedad de presidenta. Aunque algunas publicaciones la presentan como una innovación reciente, la palabra se documenta desde el siglo XV y figura en el diccionario académico desde 1803.

A lo largo de su historia se ha utilizado tanto para designar a una mujer que preside como, en determinados contextos, a la esposa de un presidente. Actualmente, el primer significado es el habitual, mientras que el segundo conserva un carácter coloquial.

La comparación con otras lenguas romances también resulta interesante. Todas comparten una herencia latina, pero no desarrollaron exactamente las mismas formas:

  • En francés encontramos le président y la présidente.
  • En catalán se utilizan el president y la presidenta.
  • En portugués existen a presidente y a presidenta.
  • En italiano se emplea la presidente, aunque también existe presidentessa.

Estas diferencias muestran que las lenguas romances desarrollaron sus propias convenciones gramaticales a partir de una herencia compartida. El latín no determinó una única solución para todas ellas.

Una buena respuesta… para la pregunta equivocada

El meme parte de un dato verdadero: presidente procede del latín praesĭdens. También acierta al señalar que muchas palabras terminadas en -nte mantienen la misma forma para ambos géneros.

El error consiste en utilizar esas observaciones para establecer una regla que el español no sigue de manera uniforme. La existencia de la estudiante, la paciente o capilla ardiente no invalida presidenta, del mismo modo que la existencia de clienta no obliga a decir estudianta.

La etimología permite entender de dónde vienen las palabras y cómo han evolucionado, pero no determina por sí sola cuáles son sus formas y usos actuales. Para responder esa pregunta también hay que observar su comportamiento gramatical, su documentación histórica y las convenciones que han desarrollado los hablantes.

En el caso de presidenta, contamos con todo ello: una formación compatible con la morfología del español, más de cinco siglos de documentación y un uso plenamente asentado.

¿Qué aprendimos hoy?

Este meme deja tres ideas útiles para analizar otros debates sobre el idioma:

  • El origen de una palabra no determina por sí solo cómo funciona actualmente.
  • Las palabras que comparten una terminación no necesariamente pertenecen a la misma categoría gramatical ni siguen las mismas reglas.
  • Un argumento puede partir de datos verdaderos y aun así llegar a una conclusión equivocada.

La próxima vez que veas una explicación lingüística basada en el origen de una palabra, vale la pena preguntarse si realmente está describiendo cómo funciona el español actual o si está utilizando su historia para imponerle una regla que nunca ha seguido.


¿Has visto otro meme sobre el idioma que te haya hecho dudar? Compártelo en los comentarios. Tal vez aparezca en una próxima entrega de Lingüística vs. Memes.

Referencias consultadas

  1. Academia Mexicana de la Lengua. ¿Es correcto «presidenta»?
  2. EFE Verifica. El femenino «presidenta» no es incorrecto, como afirma un mensaje viral.
  3. FundéuRAE. «La presidenta», mejor que «la presidente».
  4. Larousse. Dictionnaire de français, voz «président, présidente».
  5. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Diccionario de la lengua española, voz «presidente, ta».
  6. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Nueva gramática de la lengua española. Espasa, 2009. Apartados 7.11d y siguientes y 27.8d, sobre las formaciones en -nte y los antiguos participios de presente.
  7. Treccani. La grammatica italiana, «Femminile dei nomi di professione» (2012).

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