Cuando pensamos en los orígenes de México, solemos hablar de dos grandes herencias: la indígena y la española. En años recientes, afortunadamente, también se ha comenzado a reconocer con mayor fuerza una tercera raíz histórica: la africana.
Sin embargo, hay otra parte de la historia que suele pasar desapercibida. Aunque Asia no es una de las raíces demográficas de México en el mismo sentido que las anteriores, durante más de dos siglos la Nueva España estuvo conectada con Asia por una de las rutas comerciales más importantes del mundo. Esa conexión dejó huellas que todavía forman parte de nuestra vida cotidiana.
Un buen ejemplo es el papel picado.
Lo vemos en los altares de Día de Muertos, en las ferias patronales y en todo tipo de celebraciones populares. Es una tradición profundamente mexicana. Pero hay un detalle curioso: sin China, probablemente no existiría.
El papel fue inventado en China hace casi dos mil años. Siglos después, a través de la Nao de China o Galeón de Manila, distintos tipos de papel llegaron a la Nueva España junto con sedas, porcelanas, especias y muchos otros productos asiáticos. Durante más de 250 años, los barcos cruzaron regularmente el Pacífico entre Filipinas y Acapulco, conectando a México con algunas de las redes comerciales más extensas del planeta.
Por supuesto, esto no significa que el papel picado sea chino. El papel llegó de Asia, pero la tradición de recortarlo y convertirlo en una expresión artística ligada a nuestras festividades se desarrolló aquí. Como tantas otras cosas en México, el resultado final fue una creación local construida a partir de influencias provenientes de distintos lugares del mundo.
Algo parecido ocurre con el chocolate.
El cacao es una herencia indígena mesoamericana y las bebidas elaboradas con él existían mucho antes de la llegada de los europeos. Sin embargo, si pensamos en el típico chocolate caliente que muchas personas disfrutan hoy, encontramos ingredientes introducidos después de la Conquista, como la leche de vaca, el azúcar o la canela. Lo que parece una tradición única es, en realidad, el resultado de siglos de intercambios culturales.
Y ya que hablamos de influencias que a veces olvidamos, vale la pena mencionar una de nuestras raíces históricas menos visibilizadas: la africana.
Entre los siglos XVI y XIX, cientos de miles de personas africanas fueron traídas por la fuerza a la Nueva España como parte del sistema esclavista colonial. A pesar de las condiciones de explotación y violencia que enfrentaron, sus descendientes contribuyeron de manera significativa a la construcción de la sociedad mexicana. Sus aportaciones dejaron huella en la música, la gastronomía, la cultura popular y la historia del país.
Un ejemplo fascinante es la marimba. Aunque hoy la asociamos con Chiapas y el sur de México, sus antecedentes se encuentran en instrumentos africanos que, al llegar a América, evolucionaron hasta convertirse en parte del patrimonio cultural mexicano y centroamericano. También podemos encontrar influencias afrodescendientes en diversas tradiciones musicales de Veracruz, Guerrero y Oaxaca.
Por eso me resulta curioso cuando alguien intenta explicar México únicamente desde una de sus herencias. Hay quienes enfatizan exclusivamente lo indígena y quienes resaltan únicamente lo europeo. Ambas visiones dejan fuera una historia mucho más rica y compleja.
México se construyó principalmente sobre raíces indígenas, europeas y africanas. Pero también estuvo conectado con otras regiones del mundo. La Nao de China convirtió al Pacífico en una vía de intercambio constante entre Asia y la Nueva España, dejando huellas que aún podemos encontrar en nuestras tradiciones, nuestra gastronomía y nuestra cultura material.
El papel picado es un recordatorio de ello. Detrás de algo que hoy consideramos tan mexicano hay una historia que cruza océanos. Lo mismo ocurre con muchas otras expresiones culturales que solemos dar por sentadas.
Quizá esa sea una de las características más mexicanas de todas: nuestra capacidad de tomar elementos de distintos lugares y convertirlos en algo propio.
Buen Noviembre 2 (2012)!

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