Analizamos publicaciones virales sobre el idioma desde la lingüística, no desde los mitos.

Seguramente has visto publicaciones como esta.

Imagen: Profe Mónica (publicación en redes sociales)

A primera vista, el mensaje parece razonable. La imagen contrasta ideas superficiales sobre «escribir español» con conocimientos ortográficos más específicos, como saber distinguir entre hay, ahí y ay o conocer que guion se escribe sin tilde.

Todo eso es cierto. Pero el meme deja entrever una idea mucho más amplia: que escribir bien consiste, sobre todo, en dominar la ortografía. Y ahí conviene hacer una aclaración.

La ortografía es solo una parte de escribir bien

La ortografía es importante. Nos permite compartir una forma común de escribir, facilita la lectura y evita muchas ambigüedades. En contextos académicos y profesionales, además, suele influir en la credibilidad que proyecta un texto.

Sin embargo, escribir bien implica mucho más que solo recordar cómo se escribe una palabra o qué forma recomienda la norma.

Una persona puede escribir sin una sola falta de ortografía y, aun así, producir un texto desordenado, repetitivo o difícil de seguir. Del mismo modo, un texto con algún error ortográfico ocasional puede estar muy bien argumentado, ser claro y comunicar sus ideas con gran eficacia.

Escribir bien es pensar en el lector

Cuando escribimos, el objetivo no es demostrar cuánto sabemos sobre la lengua, sino conseguir que otra persona entienda nuestras ideas con la mayor claridad posible.

Eso implica desarrollar habilidades que van mucho más allá de la ortografía:

  • Organizar las ideas de forma lógica.
  • Jerarquizar la información para que el lector identifique lo más importante.
  • Construir párrafos que desarrollen una sola idea.
  • Usar la puntuación para reflejar la estructura del pensamiento.
  • Adaptar el lenguaje al propósito y a la audiencia.
  • Ser concisos, es decir, comunicar el máximo de información con el mínimo de palabras necesarias.

La ortografía es una pequeña parte de ese conjunto, pero no lo define por sí sola.

La concisión también es una forma de respeto

En la mayoría de los contextos, nadie dispone de tiempo para leer textos innecesariamente largos. Un correo electrónico, un informe, una propuesta o incluso una publicación en internet compiten constantemente por la atención del lector.

Por eso, escribir bien también significa preguntarse qué aporta realmente cada oración y eliminar todo aquello que no añade valor. Ser conciso no consiste en escribir poco, sino en decir todo lo necesario sin hacer trabajar de más al lector.

En ese sentido, la concisión también es una forma de cortesía: demuestra que valoramos el tiempo de quien nos lee.

Memoria y redacción no son lo mismo

Muchos aspectos de la ortografía dependen, en buena medida, de conocer convenciones. Saber si una palabra lleva b o v, recordar cuándo escribir h o distinguir entre hay, ahí y ay requiere haber aprendido esas formas y reconocerlas.

La redacción, en cambio, pone en juego habilidades distintas. Exige ordenar ideas, establecer relaciones entre ellas, anticipar las dudas del lector y construir un texto claro, coherente y adecuado para su propósito. En otras palabras, escribir bien no consiste solo en recordar reglas, sino también en comunicar eficazmente.

Existe una frase, atribuida con frecuencia a Mark Twain, que resume muy bien esta idea:

«No tuve tiempo de escribir una carta corta, así que escribí una larga.»

Más allá de quién la dijera primero, la idea sigue siendo válida: escribir con claridad y concisión suele exigir más esfuerzo que simplemente escribir mucho.

¿Qué aprendimos hoy?

Este meme acierta al recordar que escribir bien implica más que usar palabras rebuscadas. Sin embargo, deja fuera una parte fundamental de la escritura.

  • La ortografía es importante, pero está lejos de ser lo único que hace que un texto esté bien escrito.
  • Escribir bien también implica organizar, conectar y comunicar ideas con claridad.
  • La concisión no consiste en escribir menos, sino en respetar el tiempo del lector diciendo solo lo necesario.

En última instancia, escribir bien no consiste en demostrar cuánto sabemos sobre la lengua, sino en ayudar al lector a comprender nuestras ideas con el menor esfuerzo posible.


¿Has visto otra imagen o publicación viral sobre el lenguaje? Compártela en los comentarios; quizá aparezca en una próxima entrega de Lingüística vs. Memes.


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